jueves, 27 de octubre de 2011

La historia de David Shoemaker: Otro punto de vista (y V)

A scary Day


22 de agosto de 2011


Mi marido ayer tuvo un encontronazo con la muerte mientras volaba su avión. Sobra decir que estoy muy agradecida de que todavía está vivo, y fue capaz de salir por su propio pie del incidente sin un solo rasguño.



Mi marido siempre ha querido volar. No le gusta nada conducir con tráfico y siempre ha dicho lo que le gustaría un helicóptero para evitar los atascos. Como este año cumplió los 30 y era una fecha especial, decidí que iba a regalarle algo muy especial. Le regale un bautismo de vuelo de Golden Gate Helicopters. Durante 1 hora tu puedes aprender como vuela un helicóptero. Él estaba muy emocionado y disfruto cada minuto que pasó aprendiendo como vuela un helicóptero. Después de eso, estuvo más decidido que nunca a aprender a volar. Investigo el coste de las lecciones de vuelo y se dio cuenta de que sería un poco más económico y más fácil de aprender volar un avión en vez de un helicóptero. Así que busco un instructor y comenzó el proceso de aprender a volar un avión.


Pero David no sólo quiso aprender a volar sino que quería aprender a volar su propio avión - por lo que investigo, investigo e investigó hasta encontrar el avión perfecto. Estaba en buenas condiciones y uno de sus dueños anteriores habían invertido un montón de tiempo y dinero en dicho avión. Él sintió que este era el avión. Al principio no me hizo gracia la idea de comprar un juguete tan caro - y me preocupaba tanto por el mantenimiento como por los peligros de volar. Volar en líneas aéreas comerciales es probablemente es una de las maneras más seguras para viajar, más seguro incluso que los coches. Pero volar en un avión pequeño como éste, es mucho más peligros. Estaba tan emocionado con volar y tan ilusionado, que no quería ser yo quien se lo chafara. Así que el viernes, 19 de agosto, se convirtió en el orgulloso propietario de un 1966 Beechcraft Musketeer.


Martes, 23 de agosto 2011


David se despertó antes de lo habitual para ir encontrarse con su instructor y recibir algunas lecciones de vuelo. Era la típica mañana para nosotros - David había ido a volar por la mañanas con su instructor los últimos meses. Antes de irse, le dije que tuviera cuidado y que lo quería. Me metí en la ducha un poco más tarde y cuando bajé revisé mi teléfono. Tenía dos llamadas perdidas - una de David y uno de su madre. Pensé que era extraño que la madre de David me llamara, pero me imaginé que quería charlar. David me había dicho más temprano, por la mañana, que si conseguía volar pronto, podría venir recoger nuestro pequeñín, Max y lo llevaría a casa de mis padres para que mi padre estuviera con él. Pensé que podría haber sido esa la razón por la que llamó. Lo llamé de nuevo y esta fue la conversación:


David: "Hola, Sophie, en primer lugar, sólo quiero que sepas que estoy bien, en segundo lugar he estrellado el avión y necesito que vengas aquí".


Yo: "¿¿Qué?? ¿Es una broma, ¿verdad? "<-David es famoso por hacer bromas de este tipo, sinceramente pensé que era una broma


David: "No, estoy completamente en serio, necesito que bajes al aeropuerto con la cámara"


Mi conversación con él después de oír esto tenía una gran cantidad de "Oh, Dios mío" y "No me puedo creer que esto haya sucedido" y "¿Estás bien?"


Recogí mis cosas, incluyendo a Max y nos dirigimos al aeropuerto. Por suerte (o por desgracia) no había mucho tráfico, así que tuve mucho tiempo para pensar en lo que había sucedido. Me sentí increíblemente tranquila y muy, muy agradecida de que él y su instructor estaban sanos y salvos. En ese momento, no me importaba el dinero o el avión destrozado, estaba muy agradecida de que todavía tenía un marido y un padre para Max. En muchas ocasiones, cuando David se iba a volar, se cruzaban por mi cabeza pensamientos sobre qué haría si le pasaba algo y nunca más pudiera tenerlo cerca. No sé qué haría sin él.


Finalmente llegue al aeropuerto y tuve que dar una vuelta antes de saber donde estaba David y que me dijera como localizarle. Llegué allí y poco tiempo después mis padres se presentaron. Caminamos por el sendero y tan pronto como vi a David, le di un fuerte abrazo entre lágrimas. Yo estaba llevándolo bastante bien al menos hasta este momento. Le dije que lo amaba y que estaba muy contenta de que aún estuviera vivo.


El resto del día estuvo lleno de emociones – mi máxima gratitud que Jassen, instructor de David, que fue capaz de aterrizar el avión sin problemas, dadas las circunstancias. Esa mañana habían hecho un montón de tomas y despegues y al parecer en uno de los despegues el avión perdió potencia y tuvieron que aterrizar el avión rápidamente. Fueron sólo 300 metros de altura, por lo que no había mucho tiempo en encontrar un lugar seguro para aterrizar. Afortunadamente, encontraron un camino de tierra no muy lejos de donde estaban y fueron capaces de evitar las líneas eléctricas que podrían haber sido fatales si se hubieran topado con ellas. David y Jassen dijeron que el aterrizaje fue bastante suave, pero cuando estaban aterrizando, el ala rozó un arbusto en el lado de la carretera y el avión terminó saliéndose por un lado de la carretera al pantano. Si no hubiera sido por el árbol, el avión probablemente ahora estaría intacto.


David y Jassen tuvieron muchísima suerte - las cosas podrían haber sido mucho peores, pero no lo fueron. La gente de la FAA que estaban allí, junto con los oficiales de policía, dijeron que fueron muy afortunados de poder salir sin un solo rasguño. ¡Dijeron que compraran unos décimos de lotería!


No sé qué haría sin David - Estoy muy agradecida de que su "encontronazo con la muerte" fuera sólo eso - un encontronazo y nada más.

El avión después del accidente



© Mrs Cobbler 2011 http://mrscobbler.wordpress.com/2011/08/24/a-scary-day/

Muchas veces nos vamos a volar y no pensamos, o no queremos pensar, que somos tan "egoístas" como para anteponer nuestro deseo sobre todo lo demás. Incluso sobre lo que más queremos. Realmente si alguna vez me pasara algo, el "marrón" que dejaría a mi familia sería importante y, quizás por ello, procuro ser lo más prudente posible y evitar cualquier temeridad. Volar es exponerte a un riesgo innecesario, SÍ. Nadie me obliga a hacerlo y, en teoría, no gano nada con ello. Pero la realidad es que sí que gano algo, algo muy importante, disfrutar enormemente haciendo lo que más me gusta hacer: VOLAR.

Sirva esta entrada como homenaje a mi mujer y a todas las esposas, madres, novias, que sufren cuando estamos en el aire; homenaje a vosotras que, mientras intentais alejar de vuestra mente cualquier pensamiento negativo, nosotros, egoístamente, estamos disfrutando como enanos.

Gracias!!!

Por cierto, mola la Señora de Schoemaker que parece que no le ponga muchos impedimentos a David en comprarse un avión, que le regala bautismos de vuelo en helicópteros y no le importa mucho que se vaya a volar y le deje con su pequeñín toda la mañana, no? Que comprensiva verdad? No digo más, cariño.


Buenos Vuelos!

1 comentario:

  1. Hola Gonzalo.

    Me ha gustado mucho esta entrada, es muy emotiva. Yo no estoy casado, pero siempre que salgo a volar dejo a un a madre y hermanas preocupadas aunque no lo demuestren.
    Por cierto, muy directo tu comentario final a quien corresponda je je .
    Saludos y felices vuelos.
    Salvador Alumno PPL de LEDA

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Gonzalo Flores. Con la tecnología de Blogger.

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